viernes, 24 de febrero de 2012

Una noria


La vida da tantas vueltas que a veces cuesta seguirla.
Se hacen muchas comparaciones para tratar de encontrarle un sentido. Se dice que es como un río que desemboca en el mar, que es un cordel lleno de nudos, que es un camino sin final definido.
Yo tengo mi propia teoría.
La vida es una noria.
Sí, suena ridículo, lo sé. Pero piensa, todo comienza con un empujón y todo (todo) comienza a girar. El corazoncito de un bebé se acelera y se oye su primer alarido; la noria da un traqueteo y empieza a girar. Después, la vida gira y gira, hasta la cima, y de nuevo hacia abajo. A veces se para, a veces se atasca, pero siempre continúa. Y al final, volvemos al mismo lugar que al principio.
A la nada.

jueves, 16 de febrero de 2012

Ahora están solas


Ahí se paró todo, el tiempo y el espacio. Me quedé sin respiración. ¿De verdad habían sido capaces? Ellas, que tanto hablaban de solidaridad y amistad, ¿nos habían traicionado así? Que irónico.
Lo cierto es que me lo esperaba, son demasiado simples para pensar de otra manera. Para adivinar que nosotros, juntos, la clase, somos una unidad. Una entidad.
Y ellas nos rompen.
Pero quiero ser objetiva, quiero entenderlas. Entiendo que tengan miedo, no es fácil enfrentarse a un profesor, no es fácil ser valiente y permanecer sujetando la cadena que los demás te tienden. Y para conseguir algo, hay que sacrificar otras cosas. A lo mejor ellas no estaban dispuestas a sacrificar nada.
Y puedo entenderlas, claro. Puedo imaginarme sus motivos y sus miedos, aunque digan que no los tienen, pero no puedo comprender su egoísmo. Si somos un grupo, ¿por qué no nos apoyan? ¿Por qué siguen sin nosotros y nos dan la espalda? ¿Tan grandes se creen? ¿Tan grandes y fuertes que pueden desligarse del grupo?
Porque ésta es la gota que colma el vaso, y la próxima vez, tal vez simplemente no pidamos su opinión. A fin de cuentas, son ellas las que se han separado del resto.

Son ellas las que nos han abandonado.